Opiniones


Injusto

¿Por qué es condenable que los asambleístas de Gualeguaychú no "acepten" la resolución de La Haya? ¿Por qué muchos analistas, políticos y periodistas, sentados a pocas cuadras del Obelisco y muy lejos de río Uruguay, reclaman el cumplimiento del fallo y que se “acepten las reglas del juego”?

Sólo los asambleístas que se apostaron por años sobre la ruta que une Argentina con Uruguay se animaron a decir que la sentencia fue injusta.

En el afán de justificar lo injustificable se mezcla todo. No sirve señalar que en nuestro país existen centenares y miles de empresas que contaminan igual o más que Botnia. Tampoco que fue el Estado argentino el que recurrió a esa Corte para resolver el conflicto. Menos que las manifestaciones no ayudan y que son rebeldías “sin causa”…

Con todas las letras hay que decir que es un fallo injusto, porque no resuelve para atrás. Porque se puede violar un Tratado, construir una inmensa mole, comenzar a producir sin preguntar al vecino y sólo, sólo, se recibe un reproche sin medidas reparatorias.

Si hubo un Tribunal, si el mundo habla del conflicto, si horas y horas de tevé se dedican al tema, el mérito es casi exclusivo de quienes salieron a la ruta. Fueron los Asambleístas de Gualeguaychú quienes denunciaron, exigieron y obligaron a políticos, funcionarios y medios de comunicación a mirar hacia ese punto del mapa.

Desde aquí, lejos de Botnia y las aguas del río Uruguay, esperamos la asamblea para sumarnos al reclamo que hasta ahora no fue escuchado.
Pablo D’Atri
Director ECO

(Publicado en ECO/La Arena, 26/04/10)



5 de Junio, Día Mundial del Medio Ambiente

Ser ecologista es bien cool

Como sucede en los últimos veinte años, la “ecología” sigue de moda. Resulta el pasatiempo ideal y es bien “ecológico” salir a mirar las aves o separar la basura. Es el tema ideal para los chicos, para que pinten, armen frases hermosas y reclamen a los líderes mundiales por el cuidado del medio ambiente. Mientras tanto, miramos para otro lado cuando se trata de aplicarla a cuestiones concretas.

(Publicado en el diario La Arena, 05/06/09). La “ecología” es pura retórica. De hecho, nadie sufre alguna consecuencia por prometer ser verde y no cumplir.

Más de diez años pasaron desde aquella reunión en la ciudad japonesa de Kyoto cuando las potencias (menos EE.UU.) se comprometieron a reducir las emisiones de gases de efecto de invernadero.

Hoy, con Barak Obama en la presidencia, todos festejan. Estados Unidos anunció su compromiso frente al cambio climático y el mundo aplaude. Pero nadie se anima a decir que es demasiado tarde y que deberemos acostumbrarnos a vivir (y los que tienen menos, a padecer y a morir) en un mundo “más caliente”.

Todo se permite en nombre de la ecología. Al Gore dijo e hizo poco cuando fue vicepresidente de Estados Unidos (en la misma época en que su país no reconocía que sus chimeneas y sus grandes autos eran responsable de un 25% de la emisiones de CO2). Ahora, cuando sus palabras y acciones no inciden en los destinos del país que más contamina, ahora reclama políticas activas y promueve los biocombustibles para combatir el cambio climático.

Pero importa más las apariencias que las acciones concretas. Por su discurso, Al Gore recibió el Premio Nóbel de la Paz. Con este antecedente y pérdida de memoria, dentro de poco tiempo podríamos sorprendernos con un George Bush pacifista que lucha por el desarme y que está nominado para el Nóbel también.

Moda
La ecología es moda y moda bien liviana. Encaja perfecto en cualquier comentario de la calle y también es el broche de cierre de los grandes discursos.

Pero al momento de practicar algunas medidas de sentido común (que son, justamente, “medidas ambientales o ecológicas”), miramos para otro lado. Gastamos lo que no tenemos y compramos un splits para soportar el verano o colocamos tantos calefactores como sea posible en innvierno.

La crisis actual, más anunciada que sufrida, se mide por la cantidad de autos vendidos y plazas hoteleras cubiertas. La clase media y alta no pueden, como hace unos años, mantenerse a flote y deben resignarse a quedarse con su auto viejo de dos o tres años de antigüedad. No podrán hacer frente al stress y deberán contentarse con salir una vez (a lo sumo dos) de vacaciones.

Y los grandes medios se encargan (en tiempo electorales aun más) de marcar las heridas de la crisis: caen las ventas en los shopping, se fue Armani del país y se estabilizaron la venta de los aparatos celulares.

Agenda
Según una encuesta, la preocupación ambiental de los pampeanos es la basura doméstica. Nadie dice que Santa Rosa, la ciudad más poblada de La Pampa, genera en un año toda la basura que producen los porteños en una semana. Allí es un problema, aquí un asuntos de caja más que de prioridades ambientales.

La agenda la siguen armando en los grandes centros urbanos. Aquí, que vivimos rodeados de campos cultivados (donde antes había bosques y pastizales), los agroquímicos son moneda corrientes y los envases se queman, entierran o arrojan en caminos vecinales.

Casi se multiplicó el consumo de agua en los centros urbanos que, como Santa Rosa, se abastecen del acueducto desde el río Colorado (una de las obras más caras). Es un tema económico la deuda por este servicio y todos aplauden cuando llega el subsidio. Nadie dice una palabra ni explica por qué este elemento básico cuesta lo que valen cinco atados de cigarrillos o la primera cuota de un jeans de una marca desconocida.

Y para completar la situación, llamamos a la línea franca para quejarnos de las subas en los servicios sanitarios municipales y no decimos nada (o hablamos en voz baja) cuando aumentan los combustibles (“por el precio del barril”) o crece la producción de soja a costa de perder más bosques o pastizales.

Hace veinte años que la ecología se pudo de moda. Durante ese tiempo aumentaron las emisiones de CO2, las ventas de los autos, los desmontes y también la cantidad de marginados.

Pablo D’Atri (Director suplemento ECO)



Boludos

(Publicado en ECO/Diario La Arena, 22/12/08)

A veces nos sentimos boludos. Horas, días, meses y años trabajando por una causa a la que todos reivindican pero que en segundos borran con el codo. Todos somos ecologistas hasta que llega el Rally Dakar.

Más de quinientos autos, motos y camiones vienen a correr por estas pampas argentinas. Hace meses que todos andan como locos. Se habla de más de treinta mil personas que pisarán Santa Rosa (La Pampa - Argentina) y caminos aledaños, de las escuderías, de hacer un camping en el fondo de la casa, de colocar un puestito para vender cualquier chuchearía…

Hace meses que distintas reparticiones del gobierno provincial y municipal se empeñan en dejar todo bien presentado.

Algunos comerciantes chochos. Alojamiento y comida van a vender y calculan en algo más de un millón y medio de pesos para repartir por tres días de fiesta.

En el medio, el Estado (nosotros) pagará los cientos de metros de alambre para custodiar los autos en la laguna Don Tomás (Santa Rosa, LP), la seguridad para que nada pase, las rutas que utilizarán los autos, motos y camiones. Los bolsillos de los usuarios pagarán los médicos, los servicios de emergencia, la limpieza de la ciudad, la factura de la luz, las roturas…

Espejitos de colores nos vendieron los europeos y los compramos. Lo peor es que sabemos que nos están estafando, pero mejor no decir nada.

No dice nada el funcionario del dinero que sacará de las arcas del Estado para tenderle la alfombra al rally. No dicen nada los comerciantes porque algunos de los miles que nos visitarán comprarán. No dicen nada los profesionales y entendidos aunque saben que se destrozarán campos, bosques y pastizales.

Y tampoco decimos nada los vecinos porque nos gusta la fiesta, aunque sólo sea pasajera y luego haya que limpiar la mugre. (Inicio)



 
 
OPINIONES

 

SER ECOLOGISTA ES COOL

BOLUDOS


Mas opiniones

Las notas aquí publicadas pueden no coincidir con la opinión de los editores de "ecodigital".

"ecodigital" es una publicación electrónica de "EcoSur, Centro de Estudios Ambientales" - Patagonia - Argentina
Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización de los editores - CE:
ecodigital@cpenet.com.ar