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En
el centro oeste del territorio pampeano, en una inhóspita
y poco accesible zona entre los departamentos de Limay
Mahuida y Puelén, se encuentra el Gran Salitral,
uno de los salitrales más extensos del mundo,
con características biológicas y paisajísticas
especiales. En torno a este particular ambiente en
el último tiempo avanzaron dos iniciativas
independientes para crear un área protegida,
una surgida desde la Subsecretaría de Ecología
y otra desde una cátedra de la Facultad de
Ciencias Exactas y Naturales.
El
territorio pampeano cuenta hasta el momento con siete
áreas protegidas de carácter provincial
(Parque Luro, Laguna de Guatraché, Limay Mahuida,
La Reforma, Pichi Mahuida, La Humada y Casa de Piedra),
una de jurisdicción nacional (Parque Lihué
Calel) y una de jurisdicción municipal (reserva
Chadilauquen, Embajador Martini). Ninguna de ellas
comprende a un ambiente tan particular y característico
de nuestra provincia como los salitrales y su entorno
cercano.
Si
bien durante años se puso énfasis en
proteger áreas de alto valor biológico
-sea por el elevado número de especies amenazadas
que contiene como por sus endemismos-, en los últimos
años ha prosperado la idea de que también
es necesario proteger áreas de interés
biológico más allá de que contengan
o no especies amenazadas. Algunas de las zonas que,
a la luz de los nuevos conceptos, han logrado una
revalorización son las corrientes y ojos de
agua en zonas áridas, y los salitrales que
proveen nutrientes minerales para la fauna local.
En
este contexto surgió la idea de crear el área
protegida provincial "Salitral Encantado"
para preservar la riqueza biológica, paisajística
y cultural del Gran Salitral y su entorno.
Poblaciones
en retroceso
En la primera semana de agosto, el personal de la
Subsecretaría de Ecología concurrió
a la comisión de Ecología de la Cámara
de Diputados para presentar oficialmente su propuesta
de crear el área protegida provincial "Salitral
Encantado".
El
Gran Salitral, o Salina Grande, "ha demostrado
ser una importante zona de uso de la fauna local",
tanto de mamíferos como de las aves, explicó
la Subsecretaría en el proyecto que elevó
a los legisladores. A ello se suma que entre las especies
relevadas hay varias que muestran serios retrocesos
en sus poblaciones y ello "justifica extremar
las medidas de conservación". Tal es el
caso de la tortuga terrestre (Chelonoidis chilensis),
el guanaco (Lama guanicoe), la mara (Dolichotys patagona)
y el puma (Felis concolor).
En
esta zona también se encuentra la población
más austral del retamo (Bulnesia retama), una
planta nativa con serios problemas de conservación.
El
Gran Salitral y su entorno poseen "un alto interés
paleontológico y científico", como
así también valores culturales, intelectuales,
estéticos y espirituales "valiosos para
cualquier sociedad" y que merecen ser preservados
y disfrutados, tanto por las actuales como por las
futuras generaciones.
Llanuras
aluviales
El Gran Salitral ocupa parte de los lotes fiscales
6 y 15 de la Sección XXIV, Fracción
C, y la totalidad de los lotes fiscales 9, 10, 11
y 12 de la Sección XIX.
En
el Inventario Integrado de los Recursos Naturales
de la Provincia de La Pampa, la zona corresponde a
la Región Central, subregión de las
Llanuras Aluviales del Atuel - Salado, una extensa
llanura aluvial caracterizada por el predominio de
material arenoso dispuesto en un relieve plano a suavemente
ondulado, con algunos sectores de relieve medanoso.
La
vegetación representativa está formada
por un estrato bajo a muy bajo de zampa crespa, con
jume y pichana como especies acompañantes;
un estrato de matas con jumecillo como especie dominante,
y un estrato graminoso de pasto fino y paja blanca.
La actividad productiva de la zona se limita a la
cría de caprinos, ovinos y bovinos, con un
rinde de producción muy bajo ya que el potencial
forrajero de la zona es pobre.
Una
buena oportunidad
El Gran Salitral es una laguna de enorme superficie
-en torno a las 60.000 hectáreas-, con un volumen
de agua más o menos estable, alimentada tanto
por las lluvias ocasionales como por dos arroyos temporarios.
Uno
de los arroyos es el Potrol, que nace en la laguna
El Huncal. Esta laguna recibe a su vez el caudal del
Arroyo de la Barda -el brazo activo del río
Atuel-; cuando se llena desagua hacia el sur a través
del Potrol y su escorrentía termina en el Gran
Salitral. "El Gran Salitral es el verdadero nivel
de base del río Atuel", explicó
Fabián Titarelli, técnico de la Subsecretaría
de Ecología y uno de los impulsores del proyecto,
en declaraciones a una radio.
También
por el norte -en posición occidental respecto
al Potrol- ingresa el Arroyo de las Barrancas, un
curso de agua esporádico que colecta el agua
de las barrancas ubicadas al oeste y noroeste. En
épocas lluviosas "se transforma en un
arroyo tan o más importante que el Potrol",
puntualizó Titarelli.
Circunstancialmente
el salitral recibe aportes de los desbordes de algunos
bañados del río Salado, que ingresan
a la laguna por el noreste.
El
acceso al lugar es dificultoso debido a la falta de
caminos apropiados y de una buena señalización.
Lo más conveniente es hacerlo por el sur, a
través de la ruta provincial 23, que costea
gran parte de la zona.
La
creación de esta área protegida "es
una muy buena oportunidad" para ampliar la superficie
bajo protección legal con fines ecológicos,
destacó el técnico. "Por un lado
son tierras poco productivas (y en su mayor parte
fiscales) pero por el otro tenemos evidencia de que
la encia de la fauna las utiliza mucho, sea como lugar
de paso o para vivir, algunas dentro del salitral,
otras en su entorno", destacó Titarelli.
"Una
oportunidad buenísima para tener poblaciones
estables de especies que necesitan mucho espacio,
como el guanaco, el puma o el ñandú",
subrayó. (inicio)
Texto:
Fernando Tourn
Dibujo: Bibiana González
Fotos: Fabián Tittarelli
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