Qué es el ADN

Lo que es, el pasado y el futuro, está escrito en los genes del ADN (ácido desoxirribonucleico). Es el “código de barra” de cada ser en este mundo. Todo lo que miramos a nuestro alrededor y lo que camina en estos momentos en la otra punta del planeta, lo que está naciendo o muriendo, todo tiene genes con la información precisa para hacer de cada especie lo que es y lo que será. El ADN está compuesto por genes, y cada gen contiene una cierta cantidad de información y de órdenes (tienen una función). Separar, cortar y pegar (“tijeras genéticas”) es la tarea de los científicos abocados a esta disciplina. Según opinan los expertos, si se determina el gen que ocasiona un mal, al reemplazarlo se podrían corregir enfermedades como el SIDA. Deshacer una célula y después volverla a armar es una cuestión hasta ahora posible. Si está en una etapa experimental la ingeniería genética, las consecuencias y “conductas” de los nuevos seres “reprogramados” se encuentra en el terreno de las especulaciones.


Haciendo historia

James Watson y Francis Crick fueron quienes describieron la estructura del ADN, y veinte años después, Stanley Cohen y Herbert Boyer, descubrieron que combinando genes, se puede obtener una nueva estructura. Nació así la ingeniería genética ,y desde entonces es la vedette del siglo que fue y del actual.
Alejandra Folgarait, en su libro “Manipulación genética”, explica con lujo de detalles la historia de la biotecnología moderna, y también, la flamante asociación del científico con el empresario. “Con la mente puesta tanto en el mercado y los negocios como en la investigación del ADN, estos nuevos científicos (investigador-empresario) cambiaron para siempre la manera de hacer ciencia en biología. A partir de entonces, cada investigación se diseñó con el objetivo de conseguir un producto que satisfaga una demanda social: ya fuera la hormona de crecimiento, la insulina o una nueva variedad de algodón resistente a las plagas”.


Qué alimentos pueden tener OGM

Carnes: salchichas, medallones, supremas, rebosados o bocadillos de pollo, hamburguesas, milanesas, paté, etc.

Pastas: Fideos, ñoquis, capelletis, pizzas de mozzarellas, ravioles, etc.

Condimentos: Caldos, cubitos de pan.

Cereales: arroz y cereales para desayuno.

Golosinas: Galletitas, alfajores, bocaditos, bombones, bizcochos, caramelos, chupetines, chocolates, obleas, turrones, etc.

Panadería: Panes láctales, magdalenas, budines, bizcochuelos, tostadas, galletitas de agua o saladas, pan de salvado, etc.

Otros: Leches y chocolatadas en polvo, chocolatadas líquidas, milanesas de soja, sopas, helados, productos de repostería (bizcochuelos, baños de repostería, cubre tortas, mouse, etc), jugos, cervezas, empanadas elaboradas, margarinas, mayonesas, papas fritas, rabas o aceites, etc.