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Todos los años, con
asistencia perfecta, entre noviembre y marzo se multiplican
los incendios forestales en La Pampa (Arg.). Más
de 250 en cinco años quemaron un 10% del territorio
pampeano.
Aun cuando ultimamente se redujo en forma coniderable
las superficie quemada, su impacto ambiental es tan
grande que se considera uno de los problemas ecológicos
más importantes de esta región del país.
Cuando pasan las llamas nada es lo que fue, sobre
todo en la región del caldenal, donde se registra
más del 50% de los incendios
desde el 2002.
De
acuerdo a las últimas estadísticas,
desde el año 2002 se produjeron unos 252 incendios
forestales, afectando casi 1.591.392 hectáreas
de bosques, montes y pastizales.
Con responsabilidad compartida entre el hombre y la
naturaleza (causas naturales), la gran mayoría
se produce con la llegada de los calores del verano.
Según un estudio de la Dirección General
de Defensa Civil de La Pampa, entre noviembre y marzo
se produce el 75% de los incendios y casi el 50% en
los tres primeros meses del año.
Noticias
locales
Los pampeanos están tan acostumbrados a que
miles de hectáreas se queman anualmente en
la provincia, que les llama más la atención
las noticias de incendios que llegan desde el sur
de Argentina o de otros países como Francia
o España.
Quizás por que ya forma parte de las costumbres
veraniega de los pampeanos las densas columnas de
humo en el horizonte, es que se prefieran las noticias
de otras regones. Sin embargo, aquí las llamas
consumen miles de hectáreas de bosques, montes
y pastizales nativos, generando además un impacto
en la producción por la pérdida de alambrados,
pasturas y ganado.
En estos pagos descriptos por Sarmiento como "el
mar en la tierra", cuando se avivan las llamas
no hay quien las detenga. La mayoría de los
incendios superan las cien hectáreas y sólo
el 19% de los registrados fue inferior a esa extensión.
Según estudios del organismo del gobierno de
La Pampa, de los 252 incendios de los últimos
cinco años: un 12% afectó más
de 10.000 hectáreas, un 39% entre 1.000 y 10.000,
y un 30% entre 100 y 1.000 hectáreas.
En total, los 252 incendios quemaron 1.591.392 hectáreas
de bosques, montes, pastizales y campos. Una superficie
que equivale a la mitad del territorio de Tucumán,
o un poco más del 10% de la provincia de La
Pampa.
Naturaleza
muerta
Los incendios originan un gran impacto ecológico
sobre la naturaleza, a tal punto que es uno de los
prinicipales problemas ambientales de La Pampa. La
mayor parte de las veces los efectos sobre la flora
y fauna son irreversibles y una vez que las llamas
pasan nada vuelve a ser como era entonces.
"Como consecuencia de los incendios, las zonas
afectadas han quedado expuestas a la erosión
hídrica y eólica del suelo, a modificaciones
en sus aspectos de flora y fauna y a nuevas situaciones
que es necesario estudiar y tener en cuenta a la hora
de realizar un análisis global de la situación",
dice el informe de DC.
Según opinan los expertos, no es lo mismo un
incendio en la zona del caldenal que en la del jarillal
o el pastizal, porque los tiempos y las posibilidades
de recuperación son muy distintas.
Donde antes había un inmenso ejemplar de casi
cien años con un tronco que una sola persona
no alcanza a rodear, comienza a crecer un renoval
que nunca va a ser arbol, o por lo menos uno como
el que se quemó. "Después de un
incendio los caldenes rebrotan rápidamente
por su base, restableciéndose en pocos años
un arbustal denso o "bosque sucio", por
lo común más denso que el bosque original",
dice el informe de Defensa Civil.
Un 19% del total de la superficie quemada en La Pampa
en estos últimos cinco años es de bosque
nativo (unas 300.000 hectáreas). El resto,
un 66,35% (1.055.920 has.) era matorral y un 14,73%
(234.440 has) pastizal.
Lo llamativo de los registros es que más del
45% de los incendios se produjeron en la zona del
caldenal, una región que sufre una fuerte presión
del sector agroganadero. Sólo en los departamentos
de Loventué, Utracán y Chalileo se contabilizaron
en los últimos cinco años 114 incendios
(sobre un total de 252).
Si agregamos a las estadísticas los departamentos
de Toay, Rancul y Conhelo, donde quedan unos manchones
de bosque muy fragmentado, se supera largamente el
55% de incendios contabilizados con un total de 140
registros.
A falta de un plan de manejo que lo resguarde y con
la presión de los aserraderos, el sobrepastoreo
y el desmonte para utilizar las tierras para cultivos,
el bosque de caldén sigue perdiendo todos los
día más terreno.
Responsabilidades
El estudio "Plan de Protección de Incendios
Forestales y Rurales" de DC concluye que, de
acuerdo a las denuncias y los registros, las culpas
son compartidas entre el hombre y la naturaleza.
Un 43% de los incendios contabilizados desde el 2002
(unos 108), se originaron por causas climáticas
y quemaron una superficie que supera las 885.000 hectáreas.
Por otra parte, el hombre es responsable de un 41%
del total de los incendios (unos 103), que afectaron
más de 460.000 hectáreas.
No se pudo determinar cuáles fueron las causas
de unos 36 incendios (14%) que arrazaron con más
de 228.000 hectáreas. Sin embargo, sí
se pudo saber que 5 incendios fueron "accidentes"
y quemaron unas 17.500 hectáreas.
Pablo D'Átri (inicio)
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