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La
campaña Exigí saber, de
Greenpeace, reclama que en este lugar del mundo los
alimentos adviertan en los envases que contienen organismos
genéticamente manipulados. Sin saberlo
ni quererlo, en estos momentos, tanto vos como tu
familia están comiendo alimentos obtenidos
a través de la ingeniería genética,
dice la organización.
Tierra
de nadie
En Argentina existen serias deficiencias en los controles
sobre los alimentos (y otros elementos de consumo
masivo). Pero además, muchos alimentos, como
el pan y la leche, pueden estar elaborados con organismos
genéticamente modificados (OGM).
Hasta el momento no se ha comprobado que los OGM no
produzcan alguna alteración sobre las personas
que la consumen.
Sin
embargo, hay quienes opinan que son inocentes
porque no se ha demostrado lo contrario. Mientras
que quienes se oponen argumentan que por lógica
y sentido común, antes de experimentar con
las personas, otros animales y el ecosistema, se debe
garantizar que no ocasionan ningún mal. Argentina
es uno de los principales países del mundo
(entre los 3 primeros) que utiliza semillas modificadas
genéticamente. La soja que se siembra en los
campos, un 90 % es producto de la ingeniería
genética, y actualmente se suma a la lista
el algodón (un 1,2% del total es transgénico)
y el maíz (representa un 25 % del total).
| Las
Directrices para la Protección del
Consumidor, aprobadas por la Asamblea de
las Naciones Unidas en 1985, dicen que todas las
personas en el mundo tienen derecho a la
seguridad, a estar informados y a ser educados
como consumidores. Sin embargo, en Argentina,
las empresas no están obligadas a informar
sobre la existencia de organismos transgénicos
en los productos que fabrican. |
Argumentos
Combatir el hambre y la pobreza es uno de los argumentos
de los defensores de la manipulación genética
aplicada a los alimentos. Están aquellos que
sostienen que libra al medio ambiente de toneladas
de agroquímicos y fertilizantes.
Lejos
de servir para paliar el hambre y la pobreza, la ingeniería
genética aplicada a los alimentos ha contribuido
a aumentar y controlar un mercado desigual e injusto,
según dice el PNUD: El progreso tecnológico
sigue estando lejos del alcance de los pobres,
y denuncia que sólo 10 empresas en el mundo
controlan el 32 % del comercio de las semillas en
un mercado que facturó 23.000 millones de dólares
en 1998.
Los
organismos transgénicos no obedecen a un requerimiento
de la Unicef o de la OMS, sino a la lógica
misma de la tendencia del mercado, dice Greenpeace.
Por su parte, científicos de todo el mundo
han advertido que plantas transgénicas pueden
originar nuevos virus, o matar otras plantas o insectos.
Knorr
no informa ni advierte en sus etiquetas. Sí
lo hace con sus productos en Europa, dice
Greenpeace. La organización dio a conocer
el resultado de un análisis de laboratorio
que certifica que el producto de origen estadounidense
papas fritas Pringles, contiene maíz transgénico
del tipo Bt 176-Novartis. Greenpeace exigió
a las empresas que rotulen estos alimentos de
venta masiva, para que los consumidores argentinos
puedan ejercer su derecho a elegir. |
La
contaminación genética puede
ser irreversible y el asunto ha tomado tal dimensión
que se estableció un Protocolo de Cartagena
sobre la Seguridad Biológica, firmado por 130
países.
Qué
hacer
Si ellos (los científicos de la biotecnología)
son dioses que crean nuevos seres y deciden sobre
la composición genética de los organismos,
¿qué papel jugamos los comunes e imperfectos
mortales?, se pregunta Alejandra Folgarait.
Por
lo pronto, Greenpeace impulsa una campaña que
consiste en obligar a las empresas a etiquetar los
productos con ingredientes transgénicos. No
permitas que las empresas decidan por vos qué
es lo que vas a comer, dicen.
Texto:
Pablo DAtri
Ilustración: Bibiana González
Fuente:
Greenpeace Argentina; Manipulación Genética,
Alejadra Folgarait (Ed. Tesis Norma); Rev. Ecología
Internacional; Monsanto; Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) - Informe 1999.
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