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Informes


Alimentos transgénicos


En Argentina el 90% de la soja que se cultiva en los campos es transgénica y el 60% de los alimentos procesados contienen estas semillas. Las empresas dicen que son inofensivos, pero se niegan a informar en los envases el origen transgénico y algunas venden aquí lo que no ofrecen en Europa o Estados Unidos.


La campaña “Exigí saber”, de Greenpeace, reclama que en este lugar del mundo los alimentos adviertan en los envases que contienen organismos genéticamente manipulados. “Sin saberlo ni quererlo, en estos momentos, tanto vos como tu familia están comiendo alimentos obtenidos a través de la ingeniería genética”, dice la organización.

Tierra de nadie
En Argentina existen serias deficiencias en los controles sobre los alimentos (y otros elementos de consumo masivo). Pero además, muchos alimentos, como el pan y la leche, pueden estar elaborados con organismos genéticamente modificados (OGM). 
Hasta el momento no se ha comprobado que los OGM no produzcan alguna alteración sobre las personas que la consumen.

Sin embargo, hay quienes opinan que son “inocentes” porque no se ha demostrado lo contrario. Mientras que quienes se oponen argumentan que por lógica y sentido común, antes de experimentar con las personas, otros animales y el ecosistema, se debe garantizar que no ocasionan ningún mal. Argentina es uno de los principales países del mundo (entre los 3 primeros) que utiliza semillas modificadas genéticamente. La soja que se siembra en los campos, un 90 % es producto de la ingeniería genética, y actualmente se suma a la lista el algodón (un 1,2% del total es transgénico) y el maíz (representa un 25 % del total).

Las “Directrices para la Protección del Consumidor”, aprobadas por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1985, dicen que todas las personas en el mundo tienen derecho a la seguridad, a estar informados y a ser educados como consumidores. Sin embargo, en Argentina, las empresas no están obligadas a informar sobre la existencia de organismos transgénicos en los productos que fabrican.

Argumentos
Combatir el hambre y la pobreza es uno de los argumentos de los defensores de la manipulación genética aplicada a los alimentos. Están aquellos que sostienen que libra al medio ambiente de toneladas de agroquímicos y fertilizantes.

Lejos de servir para paliar el hambre y la pobreza, la ingeniería genética aplicada a los alimentos ha contribuido a aumentar y controlar un mercado desigual e injusto, según dice el PNUD: “El progreso tecnológico sigue estando lejos del alcance de los pobres”, y denuncia que sólo 10 empresas en el mundo controlan el 32 % del comercio de las semillas en un mercado que facturó 23.000 millones de dólares en 1998.

“Los organismos transgénicos no obedecen a un requerimiento de la Unicef o de la OMS, sino a la lógica misma de la tendencia del mercado”, dice Greenpeace. Por su parte, científicos de todo el mundo han advertido que plantas transgénicas pueden originar nuevos virus, o matar otras plantas o insectos.

“Knorr no informa ni advierte en sus etiquetas. Sí lo hace con sus productos en Europa”, dice Greenpeace. La organización dio a conocer el resultado de un análisis de laboratorio que certifica que el producto de origen estadounidense papas fritas Pringles, contiene maíz transgénico del tipo Bt 176-Novartis. Greenpeace exigió a las empresas que rotulen estos alimentos de venta masiva, para que los consumidores argentinos puedan ejercer su derecho a elegir.

La “contaminación genética” puede ser irreversible y el asunto ha tomado tal dimensión que se estableció un Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad Biológica, firmado por 130 países.

Qué hacer
“Si ellos (los científicos de la biotecnología) son dioses que crean nuevos seres y deciden sobre la composición genética de los organismos, ¿qué papel jugamos los comunes e imperfectos mortales?”, se pregunta Alejandra Folgarait.

Por lo pronto, Greenpeace impulsa una campaña que consiste en obligar a las empresas a etiquetar los productos con ingredientes transgénicos. “No permitas que las empresas decidan por vos qué es lo que vas a comer”, dicen.

Texto: Pablo D’Atri
Ilustración: Bibiana González
Fuente: Greenpeace Argentina; “Manipulación Genética”, Alejadra Folgarait (Ed. Tesis Norma); Rev. Ecología Internacional; Monsanto; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) - Informe 1999. 

 
 
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