|
La
lechuza
¡Hola
amigo!, ¿Cómo anda? Veo que salió a dar una vuelta
por mis pagos.
Yo
soy la lechuza, me presento, aunque seguramente no
haga falta. Pero, para que después no digan que uno
es “bicho e’ mal agüero” o que miro al caminante “de
forma insolente” sin siquiera conocerlo, por las dudas,
digo, me presento.
Pero,
ya que anda de visita, le cuento cómo vivimos. Nuestra
vivienda siempre está en algún lugar propicio del
campo. Nuestra casa es una cueva, tapizada con bosta
de animales y algunos pastos. Vivimos en ella durante
varios años, siempre y cuando, claro, que el dueño
del campo no nos inicie algún juicio de desalojo que
nos obligue a ir para otros pagos.
Como
usted sabrá, le somos de gran utilidad a las personas,
ya que “limpiamos” de los alrededores de sus viviendas,
una gran cantidad de roedores, culebras, insectos
de todo tipo y demás bicherio menudo.
Pero
a pesar de toda esta ayuda, no gozamos de la simpatía
de mucha gente y lo mismo le pasa a mi primo, el lechuzón
de campo (Asio flammeus), con el cual nos pueden llegar
a confundir, aun cuando él es mucho más grande (debe
ser lo que es varón ¿vio?).
Bueno
amigo, ahora lo dejo porque está anocheciendo y yo,
que me manejo muy bien en la oscuridad, salgo a dar
una vueltita y busco la cena para mi familia.
¡Hasta
siempre viajero!
Texto: Fabián Tittarelli
Foto: Marcelo Dolsan
|