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Un
Gato de las Pampas
que le gusta la montaña...
A
cuatro mil metros de altura, en los Andes Argentinos,
Patricia y Arturo Canedi colocaron una cámara-fototrampa
y resultaron premiados con fotos del Gato del Pajonal.
Paisajes
desiertos de incomparable belleza, de una soledad
monótona y gris, salvo los estallidos de verde
después de una abrupta lluvia, son los dominios
de los pequeños predadores de los Andes, dónde
lo insólito parece sobrevivir en un equilibrio
delicado dentro de este ambiente tan hostil. Siguiendo
las directrices del Grupo de Especialistas en Gatos
de la UICN (Unión Mundial para la Naturaleza),
estos científicos se lanzaron a la búsqueda
de evidencias que confirmen la presencia de dos de
las especies más raras y menos conocidas de
gatos silvestres: el gato montés andino
(Oreailurus jacobita) y el gato del pajonal
(Lynchailurus colocolo).
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El
área de estudio es inmensa y se la conoce como
puna desierta. El pequeño pueblo de Susques,
en el oeste jujeño, azotado por los vientos
y constituido por un estrato arbustivo seco y disperso,
sirvió como punto de partida del estudio a
campo. La cantidad de información registrada
en el frío desierto de altura, fue el resultado
de aproximadamente 1,000 horas de observación.
Durante el estudio a campo, un observador astuto no
sólo percibe una amplia variedad topográfica
constituida por comunidades bióticas de bellas
dunas de arena (o huancares), sino también
la influencia de un impredecible ritmo anual de precipitaciones
estivales, con largas sequías y temperaturas
bajo cero todo el año, presentando un severo
desafío para la flora y fauna que habita este
ambiente agreste.
Las
condiciones rigurosas del hábitat rocoso, ubicado
casi en la cima del mundo, donde se hace difícil
respirar por la falta de oxígeno y el aire
excesivamente seco, requirió un intrépido
riesgo, el más profundo entusiasmo y un gran
esfuerzo de parte de estos científicos.
A
comienzos de la búsqueda, se descubrieron las
primeras señales indirectas de gatos silvestres.
Huellas sobre barro seco de un gato adulto aparentemente
deambulando. Los moldes de las huellas delanteras
revelaron la presencia de una gruesa almohadilla plantar,
de un ancho promedio de 3,5 centímetros y un
largo de 4 cm, y cuatro dedos dispuestos asimétricamente,
destacándose la longitud del dedo índice.
El quinto dedo no dejó improntas. Según
patrones de huellas descriptas en la escasa bibliografía
existente, las medidas correspondían a las
de un gato montés andino (Oreailurus jacobita).
Presintiendo la presencia de este gato silvestre los
científicos se seleccionaron el área
de estudio donde habría probabilidades de avistaje.
El
lugar era una grieta profunda sumergida en estrechos
y abruptos cañones, con brechas de 20 metros
de alto formando paredes rocosas en la entrada de
una cueva. Diversas huellas de roedores condujeron
a la abertura donde se encontraron senderos delimitados
por felinos con señales olfatorias y heces
secas. Esperando fotografiar al gato montés
andino, se instaló una cámara foto-trampa.
Una semana más tarde, entre los múltiples
animales que deambularon, la cámara había
registrado otro félido distinto al que esperábamos:
un individuo de gato del pajonal (Lynchailurus
colocolo). Un mes después, en un segundo
sitio de muestreo, la cámara foto-trampa registró
nuevamente su presencia.
Poco
se conoce sobre este pequeño félido
fantasma. No hay datos estadísticos en el medio
silvestre, y se requieren grandes esfuerzos estudiarlo
en su amplio rango de distribución geográfica.
No se encuentra incluido en la Lista Roja de Especies
Amenazadas de la IUCN, aunque existe escasísima
información sobre su ecología y en términos
generales, esta especie está listada como rara.
Los
científicos Canedi, no habían logrado
ningún registro del gato montés andino
hasta el presente estudio. Sólo unas cuantas
señales dispersas (heces) y esporádicas
huellas que permitieron inferir la persistencia de
unos pocos individuos en la zona. Sin embargo, lo
que parece ser la primer fotografía-trampa
del gato de los pajonales en este particular medio
silvestre sirve como incentivo para un estudio más
amplio. La segunda etapa del proyecto promete develar
más misterios.
Guillermo
A. Puccio
(Extracto del artículo
"Autorretrato del Gato de las Pampas en los Andes
Argentinos", de Patricia Pasini Canedi y Arturo
Canedi).
Para
mayor información o para colaborar con la segunda
etapa del proyecto, dirigirse a: Arturo A. Canedi,
Estación de Fauna Silvestre, Universidad Nacional
de Jujuy, Argentina, e-mail: canedi@unju.edu.a
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