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El
aguilucho langostero
Hoy
les propongo que nos juntemos y salgamos a darle la
bienvenida a un viejo amigo. Es alguien al que tuvimos
olvidado por algún tiempo y con el que fuimos muchas
veces muy poco hospitalarios. Pero a pesar de todo,
nos sigue visitando puntualmente todos los años.
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Ficha
Técnica
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Nombre
Vulgar: Aguilucho
langostero; Swainson`s hawk (USA), Azacuán
o Gavilán de Swainson (Centroamérica),
Gaviao_papa_gafanhoto (Brasil)
Nombre Científico: Buteo swainsoni
Distribución y Hábitat:
Se reproduce en pastizales o cultivos con
árboles o arbustos dispersos, en Estados
Unidos y Canadá. Pasa el período
reproductivo en
el centro de Argentina, en hábitats similares
a los de reproducción.
Dieta: En época de reproducción,
micromamíferos, aves y reptiles constituyen
su dieta. Las proporciones de cada uno varían
de acuerdo al sitio de nidificación.
En Argentina la dieta es casi exclusivamente
insectívora (las tucuras suelen llegar
a constituir el 95 % de su dieta).
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Es
un amigo que recorre 15.000 kilómetros para
llegar a nuestros pagos, y es un aliado indispensable
para la gente de campo, porque ayuda a combatir las
langostas y las tucuras con las que se alimenta. Es
un amigo que pide muy poco, solamente un eucalipto
para pasar la noche. El amigo del que les hablo se
llama “Toba”, y es un aguilucho langostero.
Su
historia comenzó hace seis años en una pradera de
California, en un cálido verano en el hemisferio
norte. Como todos los años, cuando llega el otoño,
él se prepara para su visita a las pampas argentinas,
donde comienza a florecer la primavera.
Pasó
un año, pasó otro, y en su tercera visita por estas
tierras conoció a Cindi. Al poco tiempo decidieron
que había llegado el momento de formar una familia
y juntos volaron al norte, hacia la pradera norteamericana,
a un lugar apartado y tranquilo donde criar sus tres
hijos.
Pero
muy pronto la felicidad terminaría. Aquí, en Argentina,
nos habíamos olvidado de Toba, de los aguiluchos y
de muchas aves más. Enojados con la tucura, regamos
los campos con un insecticida “barato y eficaz”
(Monocrotofós) sin advertir que los aguiluchos como
Toba, se alimentan con las tucuras. Cindi y dos de
sus hijos murieron envenenados en un sembrado de alfalfa,
y junto con ellos otros 5.000 aguiluchos quedaron
esparcidos en los cultivos.
Aunque
para Toba sus días no volverán a ser iguales, la tragedia
sirvió para que aprendiéramos. Se prohibieron los
monocrotofós, y se realizó un control más estricto
sobre los agroquímicos en general. El norte
del continente se unió con el sur, y en una misma
mesa se sentaron científicos, vecinos, productores
y funcionarios.
Pero
es bueno recordar, sobre todo para que la tragedia
de Toba no se repita, y que los aguiluchos langosteros
puedan terminar sus días por causas naturales, y no
envenenados en algún campo argentino.
Texto:
Fabián Tittarelli
Foto: Dirección de Recursos Naturales de La Pampa
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