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La
Chicharra
Algunos
las llaman cigarras, otros prefieren llamarlas coyuyo,
a mi me agrada decirles chicharras. Los tres nombres
son denominaciones vulgares de las distintas especies
que pertenecen a la Familia Cicadidae.
Las
chicharras tienen un cuerpo robusto e ingeniosamente
coloreado con combinaciones de amarillo, verde, naranja,
rojo, negro y pardo. Tal juego de colores junto a
la lentitud de sus movimientos les permiten pasar
inadvertidas entre las hojas de los árboles
donde viven. Son insectos tan inofensivos como bonitos,
tentándonos a admirarlos entre las manos cuando
uno de ellos se tropieza entre nuestros pasos. Tienen
4 alas, las dos más pequeñas son las
posteriores que están ocultas y protegidas
por las otras dos alas cuando la chicharra no está
volando. Las alas anteriores son grandes y muy visibles.
Los dos pares de alas son membranosos, en su mayor
parte translúcidas y adornan a la chicharra
con destellos brillantes cuando el sol las toca. Con
las alas las chicharras pueden llegar a todas las
ramitas que desean, viajando de árbol en árbol,
jugando a esquivar las hojas.
| Ficha
técnica |
Nombres
vulgares: chicharra, cigarra, coyuyo
Nombre científico: Quesada gigas
(Oliver)
Familia: Cicadidae
Orden: Hemíptera
Clase: Insecta
Phylum: Arthropoda
Tamaño: 63 mm.
Distribución: ocupa el centro y noreste
del país. |
Son
insectos que vive en los árboles llamándoselo
por eso arborícola,
pero también los podemos ver en plantas
herbáceas. Cuando se posan en un tronquito
pueden sujetarse firmemente con sus seis patas. Así,
desde el interior de la copa de los árboles
observan con sus grandes y salientes ojos compuestos
el movimiento del follaje y a los visitantes que llegan
a descansar entre las sombras. Llevan en la cabeza
tres ocelos que son ojos simples y dos antenas que
también las ayudan a captar lo que sucede a
su alrededor.
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Durante
el verano, en los días de intenso calor se
puede escuchar el canto de las cigarras machos, llamando
a las hembras para formar una pareja reproductiva.
Sólo los machos son poseedores del órgano
productor de sonido, el cual se encuentra a cada lado
en la base del abdomen. Ese órgano estridulador
consta de membranas quitinosas llamadas timbales y
de sacos con aire que funcionan como cajas de resonancia.
Suele verse un opérculo ocultando y protegiendo
los órganos de sonido. Los machos cantan principalmente
para llamar a las hembras a formar parejas pero también
lo hacen para congregar a machos o ahuyentar enemigos.
El canto es recibido por ambos sexos, machos y hembras,
por medio de los órganos auditivos ubicados
en el tórax y constituidos por tímpanos.
Como las hembras deben estar alertas al llamado de
los machos tienen los tímpanos más grandes
para oirlos mejor!!!
Con
el aparato bucal, las cigarras acceden al exquisito
jugo acuoso del xilema de las plantas, su único
alimento, tanto en adultos como en juveniles. Este
aparato está formado por piezas bucales modificas
llamadas estiletes. En la cabeza hay una zona hinchada
que alberga internamente los estiletes enrollados.
Externamente, continuando la porción hinchada
de la cabeza, se observa un pico largo que lleva y
conduce estos estiletes cuando son extendidos para
atravesar los tejidos vegetales de plantas leñosas
y herbáceas. Pocas especies constituyen un
daño económico. Los huevos son ubicados
en grietas en los troncos vegetales. Los recién
nacidos al emerger caen al suelo y se entierran utilizando
sus patas anteriores que están engrosadas.
El desarrollo juvenil puede llevar de uno a varios
años y consta de cinco mudas, es decir, 5 estadios
ninfales o juveniles. Las ninfas, a diferencia de
los adultos, viven subterráneamente, moviéndose
entre las raíces para alimentarse utilizando
sus estiletes. La ninfa V madura deja el suelo cuando
las condiciones son favorables. Busca un sitio protegido,
usualmente un tronco, se afirma con sus patas y se
alista para mudar y dar salida al adulto. Es frecuente
ver prendidas de las cortezas de los árboles
las exuvias o exoesqueletos vacíos de las ninfas
V después de salir los adultos. Los adultos
emergen con cuidado y extienden lentamente sus alas,
esperan a que estén listas para hacer su primer
vuelo y luego se disponen a comenzar un nuevo ciclo
de vida...
Texto
y fotos: Bárbara Corró Mola
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